top of page
Buscar
  • Foto del escritorMtro. Ariel Enrique Arellano Sánchez

AMLO en una de las máximas tribunas del mundo, el Consejo de Seguridad de la ONU


Mtro. Ariel Enrique Arellano Sánchez

Twiter: @aearellanos


Los viajes al extranjero y la diplomacia no son cosas que suelen interesar al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.


No obstante, este martes se dirigió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en Nueva York. México asume la presidencia de ese organismo durante un mes. Por lo general, se trata de un acto protocolario que los diplomáticos llevan a cabo sin presencia de los medios de comunicación. López Obrador, sin embargo, aprovechó la oportunidad en ese escenario internacional. Según los analistas, se trata de un cálculo político interno, pero también de un compromiso con el multilateralismo.


Cita a Franklin D. Roosevelt cuando habla del derecho a una “vida libre de temores y miserias”. No citó a su estadista favorito que es Benito Juárez.


Es duro con la ONU: “Nunca en la historia de esta organización se ha hecho algo realmente sustancial en beneficio de los pobres, pero nunca es tarde para hacer justicia”.


Dice que el peor problema del país es la corrupción y abunda en sus diferentes dimensiones. Habla incluso de la corrupción moral. De pronto siento que estoy escuchando a un líder religioso.


“Es corrupción el que tribunales castiguen a quienes no tienen con qué comprar su inocencia y protejan a potentados y a grandes corporaciones empresariales que roban al erario o no pagan impuestos”, dice el presidente López Obrador. Coincido.


En el Índice de Estado de Derecho 2021 del World Justice Project, México descendió 18 puestos, hasta el 113 de 139, mientras que hubo una ligera mejora en el Índice de Corrupción de Transparencia Internacional, pasando del 130 al 124, de 180, comparable a Bolivia o Pakistán. México ha avanzado poco en materia de transparencia y lucha contra la impunidad, y no tiene autoridad moral ni política para darle lecciones al mundo.


Pienso en los 130 mil pobres que, según Intersecta, han entrado a la cárcel en lo que va de este sexenio sin juicio de por medio, por cambios en la ley propuestos por el presidente que hoy habla de injusticia.


Me llega el recuerdo de Ricardo Salinas Pliego, evasor máximo de impuestos, quien ha multiplicado su enorme fortuna por asignaciones directas del gobierno y sigue sin pagar sus deudas fiscales.


López Obrador habla de inequidad en la distribución de la vacuna y tiene razón. Pero no habla de los gobiernos que las han acumulado, sino de las farmacéuticas que las desarrollaron y las venden. No dice nada de que su gobierno compró una vacuna cuya fase tres sigue siendo un misterio. No dice que se confronta con el mandato judicial de vacunar a las y los adolescentes ni de que, en su momento, rechazó dar prioridad en la vacunación a los médicos.


“Para vivir libres de temores, riesgos y violencia”, continúa mientras recuerdo que las cifras de homicidios dolosos están en el nivel más alto de la historia.


Habla mucho de la pobreza, de su lema de campaña, de que “optar por los pobres implica, adicionalmente, asumir que la paz es fruto de la justicia y que ningún país puede ser viable si persisten y se incrementan la marginación y la miseria”. Pienso en los 4 millones de mexicanos que no eran pobres el sexenio pasado y lo son ahora.


No debe dejarse olvidar, que el Consejo de Seguridad de la ONU decide sobre las operaciones militares extranjeras y las cuestiones de seguridad. La corrupción y la pobreza habrían sido mucho más apropiadas en la cumbre del G20 del otro día. En esa cumbre, AMLO se habría podido reunir con otros jefes de Estado y haber tenido más éxito en su discurso. En Nueva York, en cambio, solo lo esperan los embajadores acreditados ante la ONU.


“Sostenemos que la solución de fondo para vivir libres de temores, riesgos y violencia es acabar con el desempleo, favorecer la incorporación de los jóvenes al trabajo y al estudio, evitar la desintegración familiar, la descomposición social y la pérdida de valores culturales, morales y espirituales”. Dice esto y me acuerdo de sus expresiones espontáneas de los valores culturales, morales y espirituales. Una familia en la que las abuelas cuidan a los niños y las mujeres a sus padres.


Un discurso más contundente, hubiera sido el de desarrollar una propuesta que vienen tejiendo los diplomáticos de segundo nivel, con otros países en el control estricto del comercio internacional de armas, especialmente de las armas ligeras, que alimentan la guerra del narcotráfico en México.




27 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comentários


Publicar: Blog2_Post
bottom of page